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Tips simples, pero efectivos, para tomarle fotos a tus hijos

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¿Te acuerdas de esa sensación increíble de ir a recoger las fotos que dejabas en el laboratorio fotográfico para revelar? Las que habías dejado días antes y que no tenías idea de cómo habían salido. O de las fotos que te tomaban tus padres cuando eras una niña y que ahora están en el album familiar, esas que odias a muerte porque sales con cara de piraña (aunque según tú estabas poniendo cara de princesa) y no diste tu permiso para perpetuar sobre papel, ni hubo oportunidad de un “do over”. Antes debías esperar y eso hacía del momento en el que por fín veías el resultado, una gran felicidad o un fiasco total. Cada foto podía ser un logro o un desacierto terrible que no se podía corregir y que no podías repetir así no más, porque película, revelado e impresiones, no eran gratis.

Hoy día la tecnología te regala la posibilidad de tomar cientos de fotos y de escoger la más pro ahí mismo (esa en la que te ves mejor de lo que te sientes), borrando todas las demás sin dejar rastro de las desafortunadas tomas en las que te veías igualita a tu hermano (el que por cierto, no tienes). Pero la verdad es que esta facilidad te hace tomar tantas fotos que muchas veces se pierde el sentido de la imagen que querías capturar en primer lugar. La imágenes dejan de ser ese algo especial y sorprendente que se convertirá en un recuerdo amoroso, para ser solamente data que ocupa espacio en la memoria de tu cel.
Sin darte cuenta acumulas gran cantidad de selfies e imágenes repetidas o duplicadas en las que sólo cambia un poquitín el ángulo de las marcas de expresión en tu cara (aunque sean esas marcas las que te hacen ser maravillosamente tú misma cada una de las veces).


Y claro, ahora que eres madre tomas fotitos de tus niños en todo momento: cuando van al parque, cuando se abrazan, cuando se comen una galletita, cuando se ponen el disfraz de día de brujas, cuando visitan a los abuelos, cuando tocan el mar por primera vez, cuando comen mazamorra morada, cuando se suenan los mocos y la verdad es que en ninguna de éstas, tus hijos se ven como en la la publicidad de pañales, de talquito de bebé o de los catálogos de una tienda por departamentos, donde los niños y niñas lucen bellos, iluminados y felices, si no que en las tuyas parece que en realidad no los quieres mucho o que tienes un serio problema de coordinación a nivel ojo/dedo. Tranquila, es una broma, pero si las fotos que tomas de tus niños no reflejan eso que sientes por ellos y dicen algo así como: "voy a darte en adopción" en vez de "disfruto cada minuto de tu infancia", estos tips son para ti:

1. Debes tener claro el tipo de foto que quieres tomar, ya sea que se trate de un paisaje que contenga a tus niños, o de un retrato, o una toma con harto movimiento. Si sabes lo que quieres, es más fácil que consigas lo que buscas.

2. ¡La naturalidad siempre es más rica que la pose!. Cuándo quieres tomarle una foto a tus hijos, éste es nuestro consejo más importante: ¡Olvídate del "di chis"!. Cuando los niños fuerzan una sonrisa, suelen lucir adoloridos, con ganas de ir al baño o en un profundo terror y, a menos que seas un tanto extraña o algo malvadilla, seguro no es lo que buscabas retratar...¿no?.

3. Déjalos fluir y háblales mientras les tomas las fotos. Los niños entienden todo lo que estés dispuesta a explicarles y si quieres una foto tipo retrato o carné, hazlos participar del proceso y comparte el resultado con ellos, verás cuánto los emociona. Si tus hijos son muy pequeños para ciertas conversaciones, recuerda que a través del juego, podrás lograr lo que buscas.

4. Ten en cuenta la luz y la composición. Cuando les saques fotos a tus niños, debes tener presente lo que los rodea y no solo a ellos, pues cada cosa que salga en la foto tendrá importancia y formará parte de la historia de esa imagen. Busca luz natural en la medida de lo posible y no te sientas temerosa ante las tomas a contraluz, las siluetas siempre tienen un toque de magia que puede volver fantástico cada recuerdo contado en imágenes.

5. ¡Explora!. Todos los teléfonos y cámaras digitales tienen efectos y variedad de formatos en su programa, los que te pueden servir como herramientas para conseguir la foto perfecta, así que úsalos. Las fotos cuadradas o en blanco y negro son simplemente fantásticas. A veces jugar con la saturación del color, el contraste o la cantidad de luz, puede lograr justo eso que andabas buscando.

6. Ponte a su altura. El mundo desde arriba es, sin duda , muy distinto al que ellos ven y del que forman parte. Agáchate, siéntate y échate en el suelo. Te sorprenderás de lo que puedes sumarle a tus fotos.

7. Busca sus ojitos, su sonrisa verdadera, una carcajada, un gesto de energía que te diga algo potente sin importar lo que sea. Espera el tiempo justo en el que puedes robarles (amorosamente hablando) ese momento en el que están disfrutando genuinamente de lo que les está sucediendo y no tienen la menor idea de que tu estas ahí, registrando su felicidad, su sorpresa, su amor, casi casi como un detective privado cuando toma fotos “caletitas” de eso que nadie más puede ver.

8. Finalmente ten presente siempre, siempre a quíen le quieres sacar una foto. Tu conoces mejor que nadie a tus niños y sabes qué los hace felices o los pone tristes. Conoces su personalidad y lo que los hace llenarse de emoción o saltar por los aires en un pié, y si es esto lo que quieres retratar en una foto, pues que nada te detenga, ni la idea convencional de que siempre deben decir “chis” y salir bonitos, pues lo único que realmente importa es que sean ellos mismos.