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¿Qué es el síndrome del nido? Ordenando todo para la llegada del bebé

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La maternidad te cambia la vida. Sí, es cierto, y de muchas maneras. Y a pesar de sonar como una frase relamida y un tantito huachafa, es una verdad indiscutible. 

Tu cuerpo cambia, tu sensibilidad también, tus prioridades, tu percepción del tiempo y del mundo en el que vives y en el que quieres que habite tu bebé. Haces ajustes personales y un plan de acción digno de una Ingeniera súper capa. Agudizas tus sentidos y cambias radicalmente algunos hábitos que nunca pensaste fueran tan importantes,  como por ejemplo el orden y la limpieza ( esos por los que tu mamá te perseguía para que pusieras en práctica a tus 17 años, cuando tu cuarto era más que una habitación, una muy antihigiénica madriguera, con un único camino de acceso desde la puerta de entrada, hasta tu cama sin tender llena de cachibaches velando tus sueños de adolescentes), son, en este momento, una necesidad en tu vida que fluye sin esfuerzo  y de manera natural en tu nueva condición madre.

Quieres organizarlo todo poniendo en su lugar (ese que tú designas) cada chompita, pantaloncito, vestido o baberito que alguien escogió primorosamente como regalo para tí y tu bebé. Distribuyes con cuidado la cunita en el que será su cuarto hasta que un día decida irse de casa para ser grande, o escoges tus sábanas más suavecitas  porque lo tuyo es el colecho y tenerlo cerquita todo el tiempo que puedas es lo que más quieres. Recibes llena de emoción las herencias de tus amigas con niñas y niños más grandes, y aunque nunca fuiste fan del rosado, haces las paces con esa idea porque todo les queda maravilloso. Limpias hasta la última esquinita del borde de la ventana y pones lucesitas de navidad de una amarillo cálido que harán de sus momentos tranquilos los recuerdos más lindos que le contarás cuando tenga 8 años y quiera escuchar una historia especial antes de dormir. Estás en un momento en el que es  necesario tener todo resuelto y quieres hacerlo todo tú y quieres hacerlo ¡ya!. Pero, ¿te has preguntado por qué?. 

Pero, ¿qué es el síndrome del nido?

Estás experimentando el Síndrome del Nido que se caracteriza por una necesidad irrefrenable de organizar los espacios de la casa para la inminente llegada del nuevo integrante de la familia. Suele presentarse con más frecuencia en las madres primerizas, pues si tienes hijos, es muy probable que tu casa ya reúna ciertas condiciones para recibir a un bebé. De cualquier manera, Anidar es un impulso puramente instintivo que compartes con otras madres del reino animal y que te lleva a crear las mejores condiciones dentro de tus posibilidades, para la llegada de tu bebé.

Tal vez te sientas super energética y hasta ansiosa por tener todo listo. Una especie de hiperactividad que te obliga a mantenerte ocupada para no sentir angustia pues lo que viene es completamente nuevo y te llena de preguntas ya hasta un poquito de temor, o lo sabes bien y es mejor no pensar en algunas cosas. Esto no es algo malo de ninguna manera, pero recuerda que debes darte tiempo para descansar y encontrar la forma de estar calmada, pues con la llegada del bebé necesitarás toda tu energía. Si estás en esta etapa y esto te resulta familiar, no está mal considerar estas recomendaciones:

No te obsesiones. Nada podría ser tan necesario para el bebé como que tu te sientas fuerte y bien, por lo que descansar debe ser el primer item de tu lista. Cualquier cosa que creas que no lograste hacer a tiempo, puede solucionarse y (la verdad) no todo lo que “debes tener”, es realmente necesario.

Prioriza. Dirige tu fuerza y energía a esas cosas que no pueden postergarse. Limpiar es importante, pero no necesitas desmantelar todo la casa. Concéntrate en cosas como hacer la maleta que llevarás contigo a la clínica u hospital,  y si darás a luz en casa, acondiciona ese espacio con lo que te haga feliz.

Pide ayuda si la necesitas. Tal vez estás muy agotada con todo lo que haces y con lo que está a punto de suceder. Habla con tu pareja o con alguien en quien confíes y  diles lo que necesitas para sentirte mejor.

Date un tiempo para ti. Es verdad que hay cosas que debes hacer  y solo harás tu, pero es importante que dejes algunos espacios para el descanso, un paseo, o una conversación con alguien que te haga sonreír. No es recomendable exigirle mucho físicamente a tu cuerpo durante grandes cantidades de tiempo, por lo que dosificar esas labores será bueno para ti y tu bebé.

Ten mucho cuidado con la toxicidad de los productos. Algunos limpiadores, barnices, pegamentos o pinturas contienen sustancias químicas que pueden perjudicarte a ti y a tu bebé. Lée bien las etiquetas y utiliza guantes o mascarillas si es necesario.

No ingieras bebidas energizantes o ningún alimento de esa índole sin consultar a tu médico. La mejor fuente de energía para ti es una dieta balanceada y un buen régimen de descanso.

Disfruta de Anidar, es parte de este proceso en el que conoces otros aspectos de ti misma a través de la maternidad. Estás en un momento maravilloso lleno de cambios positivos que seguro se quedarán contigo el resto del camino. Estás frente a una montaña de  retos y sensaciones nuevas por descubrir y cada cosa que puedas lograr y hacer con gusto y con amor, hará que los recuerdos de ésta etapa increíble, sean mejores.